Behavioral Economics en el restaurante: ¿Va a ser en efectivo o con tarjeta?

Guillermo ParisSin categoríaLeave a Comment

A la gente no le gusta gastar y ver cómo van bajando sus ahorros. Los ciudadanos y ciudadanas experimentamos un tipo de dolor de pagar (pain of paying) porque tendemos a mostrar un comportamiento de aversión a la pérdida. Existen algunos procesos por los que este dolor se ve reducido, por ejemplo, cuando pagamos con tarjetas de crédito. Con este mecanismo la reducción de nuestros recursos (dinero) se ve menos visible y, además, el pago se ve aplazado, distanciando así el momento de disfrute con el momento del pago.

¿En efectivo o en tarjeta?No nos sentimos igual al pagar con efectivo o con tarjeta de crédito. Por ejemplo, sabemos lo que nos va a costar una camisa, no es ninguna sorpresa, pero pagar en efectivo nos causa algo una sensación poco placentera: el dolor de pagar.

El concepto del dolor de pagar está añadiendo una especie de tasa moral al acto de consumir. Es por esto que afecta a la forma en la que nos sentimos al hacer un determinado gasto.

Además, dos conceptos están estrechamente relacionados con este sentimiento desagradable. Por un lado, tenemos el concepto del timing -¿cuándo pagamos? ¿a la hora de consumir, tiempo antes o tiempo después?- y por otro lado el método de pago (tarjeta de crédito, tarjeta de débito, efectivo…).

Una pregunta realmente interesante es: ¿existen momentos en los que te gustaría incrementar este sentimiento desagradable a la hora de pagar? O, por el contrario, ¿existen otras situaciones en las que te gustaría reducir al mínimo este dolor?

Si queremos contener, por ejemplo, nuestros gastos semanales quizás nos interesaría incrementar nuestro dolor de pagar:

  • Utiliza efectivo, o si no es posible, utiliza las tarjetas de débito.
  • Haz que te lleguen notificaciones automáticas cada vez que gastas dinero.
  • Incrementa la importancia de la pérdida de dinero (como cuando vamos a la gasolinera y vemos que cada segundo que pasa y seguimos apretando el gatillo de la manguera la cantidad de dinero se incrementa de forma progresiva).

Pero quizás hay situaciones en los que te gustaría reducir al mínimo el sentimiento desagradable que sentimos al gastar, por ejemplo, cuando nos vamos de vacaciones y lo que queremos es disfrutar:

  • Utiliza tarjetas de crédito para separar el momento del consumo con el momento real de la pérdida económica (es lo que hacen, por ejemplo, las compañías eléctricas que envían la factura de tu consumo semanas después de haber realizado ese consumo, distanciando así el momento del consumo con el momento del pago).
  • Prepaga antes del consumo. Por ejemplo, piensa que te vas a Milán con tu pareja durante cinco días y tienes dos opciones: pagar 600€ con 3 o 4 meses de antelación por la estancia de cinco días en un hotel con todo incluido, o pagar cada mañana 120€ una vez estés en Milán por el día que recién has pasado en el hotel. ¿Te sentirías igual pagando los 600€ con tres meses de antelación que pagando 120€ al día al levantarte cuando estés ya en el hotel de Milán?

El hecho de hacer un pre-pago (pagar por tus vacaciones en Milán con 4 meses de antelación) puede llevar a que centres tu atención en disfrutar la experiencia cuando llegue y, por tanto, reduciendo drásticamente el sentimiento desagradable del dolor de pagar.

En definitiva, existe un sentimiento no demasiado placentero que experimentan las personas, con distinta intensidad, a la hora de hacer un pago por un determinado producto o servicio. Tendremos que tener en cuenta el momento del pago (timing) y el método de pago para poder evaluar ese dolor de pagar.

Para ver a Dan Ariely en acción hablando sobre el dolor de pagar: ¡haz click aquí!